Alergia

julio 16, 2009

Entró al recinto en penumbras. Algunos pares de ojos parecieron seguir sus pasos ahí dentro. Intentó ignorarlos. Encendió las luces. Una rata asustada de un brinco se escondió. El viento afuera silbaba suave. Empezó a sentir congestionada la nariz. Santa Catalina estaba inerte. Estornudó. Una corriente de aire se filtró en el sitio. La piel se le enchinó. Los ojos se le irritaron. Silencio. Una lucecilla roja parpadeaba incesante. Más estornudos. Escurrimiento nasal. Santo Tomás estaba expectante. Sacó un pedazo de papel para limpiarse la nariz. Flores por doquier. La Virgen vigilaba. Urticaria. Lagrimeo. Santa Inés no expresaba nada. Achú. El termómetro marca 18 grados. El confesionario estaba vacío. La garganta comenzó a cerrársele. Moqueaba. Era alérgica a ese sitio. Era alérgica al templo. Era alérgica a Dios.

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